Bueno, esto es una serie de tres partes, sobre la historia
de una amigo, al final de la historia, viene un poema que escribió mi amigo,
debo decir (espero no me lea), que no es tan buen poeta.
¿Crees en los amores a primera vista? (acaso existen otros),
yo conozco la historia de un tipo que se enamoró desde la ventana de un octavo
piso, es la historia de un amigo.
Un día estaba con la mirada perdida en el smog del D.F.
cuando bajo la mirada del cielo a la calle, o más bien del smog al cielo porque
ahí estaba ella, la dulce Jazmín, de belleza soberbia, radiante cruzaba la
calle y a su paso, se detenía toda la ciudad. Enfrente había un edificio en
obras, y todos detenían su ritmo frenético para observar a aquella mujer, un
obrero estuvo tentado de lanzarle un piropo, pero, el de al lado le dio un
codazo, para callarlo, tal era el silencio litúrgico, que provocaba aquella
mujer.
Y mi amigo se quedó admirado mirando a aquella mujer, que
iba cruzando, que tal vez pensaba lo duro seria su primer día de trabajo en el
restaurante de la esquina. Él se quedó embobado mirando como la puerta del
restaurante se tragaba a aquella mujer y supo mi amigo que nada sería igual.
A la mañana siguiente, después de haber pensado toda la
noche en aquella mujer, mi amigo salió a la ventana, se asomó y allí la
encontró y aquella cita era diaria, aquella cita se convirtió en una obsesión,
día tras día mi amigo se asomaba a la ventana y la veía pasar, y se preguntaba
como seria ella, como sería su vida, como despertaría, como dormiría y pasaban
los días y pasaban los meses.
Mi amigo, a veces creía percibir el perfume, de ella desde
lo alto del edificio, o creía escucharla tararear una canción y la melodía le
perseguía durante todo el día y pasaban los meses y pasaron años y mi amigo
asomado a la ventana. Preocupándose cuando la veía caminar bajo la lluvia sin
paraguas, preocupado cuando la creía ver más delgada.
Paso mucho tiempo y, muchas veces estuvo tentado mi amigo de
bajar los ocho pisos para decirle a aquella mujer que, qué diablos, que la
amaba, pero no lo hizo, paso mucho tiempo cuatro años asomado a la ventana. Y
planeando el momento preciso, para, acercarse a ella.
Por fin tomo una decisión, seria este día, ese día terrible
mi amigo se sorprendió un poco cuando no la vio pasar por debajo de su ventana,
pero aun así a la hora de comer se fue a buscarla, a el restaurante, la busco
entre las mesas, pero no la encontró, así que pregunto al encargado, el encargado,
le dijo que Jazmín se había marchado, no del restaurante, del D.F. se había ido
a Acapulco, con su familia y no iba a volver. Mi amigo supo del dolor amargo de
la derrota, supo que aquella mujer no volvería a cruzar por debajo de su
ventana.
Decidió volver a su trabajo arrastrando su cuerpo por los
ocho pisos, no se sorprendió cuando en la octava planta, encontró a todo el
mundo alborotado, de un lado para otro, frenético, alguien con el rostro
desencajado le dijo que la empresa había quebrado, que estaban en la
bancarrota, así que todos a la calle.
En un día, había perdido todo, la mujer que amaba, el
trabajo, así que se fue para casa, no muy sorprendido, el mundo se derrumbaba y
lo hacía de una vez, durante mucho tiempo estuvo abandonándose en casa, sin
saber qué hacer, solamente pensando, en la dulce Jazmín, primero sin el valor
para irla a buscar a Acapulco y luego sin el dinero necesario, paso otro año,
cinco años pasaron, desde que vio a Jazmín, por primera vez.
Decido por fin hacer algo, empezó a buscar trabajo, pero mi
amigo tenía 39 años, y en el D.F. no es fácil encontrar trabajo a esa edad,
porque ya no eres el hombre agresivo que buscan las empresas, y en todas las
entrevistas le decían que no, y que no, y que no.
Así que mi amigo decido tomar una decisión, que cambio su
vida, decidió buscar a un coyote, mi amigo bien podría aparentar unos 34 así
que le pediría al coyote que cambiara su acta de nacimiento para que dijera que
tenía 34, para así poder conseguir algún trabajo. Y así se fue a la plaza de
Santo
Domingo, donde están los coyotes, y ahí tienes a mi amigo, perdido,
buscando de un lado para otro, se terminó perdiendo entre las callejuelas y
apareció, en un callejón, y en un portal, antiguo, observo como un anciano le hacía
señas, le sonreía y le hacía señas para que lo siguiera, mi amigo, siguió a
aquel misterioso hombre, y supo que era un coyote, mi amigo le dijo lo que
necesitaba.
El coyote mientras tomaba datos, le dijo, ¿alguna vez has
estado en Acapulco?, a mi amigo le dio un vuelco al corazón y se deshacía en el
latido del recuerdo, no, nunca, fue lo que dijo, el viejo le dijo -veras, yo
vivo cerca de la autopista, hacia Acapulco, cerca de Tepoztlán ¿conoces la
curva de la autopista? ¿conoces la leyenda? la del fantasma, que pide ray en el
mismo sitio, que se subía en el primer coche y desaparecía, en la curva en que
se mató - aquella carretera estaba deshabitada partir de las doce de la noche,
casi nadie pasaba por ahí por miedo al fantasma.
El viejo le dijo, muchas veces he estado tentado de agarrar
la autopista para Acapulco y empezar de nuevo, mi amigo se quedó pensando en
Acapulco, en Jazmín, al rato vino el viejo, con los documentos falsos y se fue
para casa. Aquella noche durmió con el recuerdo de la dulce Jazmín.
A la mañana siguiente el teléfono sonó muy temprano, alguien
al otro lado le decía “Oye tienes que venir a la oficina, a la reunión que es urgentisimo, que tienes que estar aquí” y mi amigo colgó maldiciendo al tipo
que estaba al otro lado de la línea, -la oficina- pensó, el caso es que antes
de despedirse el coyote le dijo “Ten cuidado, vuelves a tener 34 no vuelvas a
cometer los mismos errores” pensó en las palabras del coyote mientras
despertaba y prendía la radio, y en la radio las noticias de otras veces y mi
amigo buscando los papeles del coyote sin éxito, y en la radio las noticias de
otras veces, hasta que alguien dijo la fecha, era la de hace cinco años, bajo
corriendo las escaleras y compro el primer periódico que vio, miro la fecha y
era la de hace cinco años.
Volvía a tener 34, tomo un taxi hacia la oficina, subió las
escaleras corriendo, ahí estaba todo igual, su mismo despacho, la misma gente y
la misma ventana, mi amigo se acercó a ella se asomó, y su aliento se detuvo
como el de toda la ciudad al paso de la dulce Jazmín, porque todo empezaba de
nuevo, era un buen principio; principio de incertidumbre.
Sé que no
sabes que recuerdo, cada línea
en que te espero,
sé que no sabes
que recuerdo, cada mirada en que me veo
sé que no sabes
que recuerdo, que necesitaba, necesitarte,
sé que no sabes
que recuerdo, cada palabra antes de un beso,
sé que no sabes
que recuerdo, cada visión de un sueño,
sé que no sabes
que recuerdo, la nostalgia después del recuerdo,
sé que no sabes
que recuerdo, el olor de ti en tus noches,
sé que no sabes
que recuerdo, el dolor de mi herida,
sé que no sabes
que recuerdo, tu presencia,
sé que no sabes
que recuerdo, tus sueños de opulencia,
sé que no sabes
que recuerdo, tus vertebras de lado a lado,
sé que no sabes
que recuerdo, la caída de tus pies en cada beso,
sé que no sabes
que recuero, una carta,
sé que no sabes
que recuerdo, un color,
sé que no sabes
que recuerdo, un dolor,
sé que no sabes
que recuerdo, un amor,
sé que no sabes
que recuerdo, una plática de antes,
sé que no sabes
que recuerdo, tu condición,
sé que no sabes
que recuerdo, tu ropa y tu olor,
sé que no sabes
que recuerdo, la mirada ausente cuando te vi,
sé que no sabes que recuerdo, el vacío que
dejo nuestro primer adiós.

Awww... espero la próxima
ResponderEliminarGracias :) nos estamos leyendo
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